Línea de vida
Antecedentes familiares, eventos estresantes, experiencias positivas y factores que iniciaron o mantienen síntomas.
Una evaluación integral puede ampliar la comprensión de los síntomas y ayudar a identificar factores que los precipitan, agravan o perpetúan.
Significa combinar los principios de la Medicina Funcional con la Psiquiatría para observar, cuando es clínicamente pertinente, factores que van más allá del síntoma inmediato.
El objetivo no es atribuir todos los problemas de salud mental a una única “causa raíz”, ni reemplazar tratamientos eficaces. Es ampliar la historia clínica para entender qué variables pueden estar interactuando en esa persona y cuáles merece la pena intervenir.
Antecedentes familiares, eventos estresantes, experiencias positivas y factores que iniciaron o mantienen síntomas.
Sueño, ejercicio, alimentación, hidratación, manejo del estrés, estrategias de afrontamiento y rutinas.
Red de apoyo, relaciones, exposición ambiental, condiciones de vivienda y contexto laboral cuando son relevantes.
Síntomas gastrointestinales, hábitos de evacuación y otros datos que pueden orientar evaluaciones médicas adicionales.
Factores endocrinos, metabólicos y efectos de tratamientos que puedan impactar energía, sueño o estado de ánimo.
Patrón alimentario y posibles deficiencias que deban confirmarse clínicamente y, cuando corresponda, con estudios.
El tratamiento farmacológico sigue siendo esencial cuando está indicado. Las intervenciones complementarias se seleccionan según diagnóstico, severidad, evidencia, preferencias y seguridad.
“El objetivo es construir un diagnóstico integral e individualizado que permita intervenir lo que realmente sea relevante para tu salud.”Dra. Ana Serrano
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